
En los juguetes, cada detalle es fundamental a la hora de formar los valores con los que nuestros hijos e hijas se educarán de cara al futuro, ya que crean conciencia de la realidad que les rodea; es decir, a través de ellos se asimilan ciertos modelos de conducta. Y es aquí donde padres y madres tienen un desempeño fundamental a la hora de filtrar lo que se les ofrece, seleccionando críticamente aquellos que quieren regalar.
Por ejemplo, diferenciar marcadamente entre juguetes de niñas y de niños genera asumir la sexualidad como un factor de diferencia más que de complementariedad. Del mismo modo, los juguetes bélicos, las armas y otros juegos competitivos generan una agresividad que se va a ver como natural cuando se alcance la etapa adulta.
Como profesionales de la educación, somos conscientes de la gran importancia que tiene su adecuada elección; de hecho, la misma supone también reforzar los valores que desde el colegio se pretenden inculcar. Este es el motivo del díptico que anualmente ofrecemos a nuestras familias y cuya versión para este año aparece a continuación. En él también aparecen indicadas algunas observaciones sobre la organización de la fiesta de Navidad y la entrega de boletines de calificación.
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