CONTANDO AJOS...

Y siguiendo con las clases prácticas, también en infantil, en este caso en el grupo C de 4 años (aunque aplicable también al resto), se han aprovechado los recursos naturales para trasladarlos a la cotidianeidad del aula. Así, la reciente cosecha de ajos obtenida en nuestro huerto ha dado pie a una inesperada demostración del uso de las matemáticas en la vida real: cómo contar cabezas sin temor a equivocarse en su cálculo.

La verdad es que disponer de un huerto escolar es una fuente segura de recursos para el aprendizaje, tanto en lo que respecta a su interacción con otras áreas como por los contenidos que de por sí ya nos brinda para trabajar dentro del campo de la naturaleza y del medio ambiente. Lo de menos es quizás la producción final, aunque ya en este primer año se están viendo sus frutos (a pesar de que el periodo del verano o las inclemencias meteorológicas impiden que su aprovechamiento sea completo). ¡Seguro que en próximos cursos su influencia y aprovechamiento irán a más! Por el momento, disfrutar con él y de él si que se está consiguiendo.

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